Tisanas versus infusiones

En la mayoría de los casos, cuando hablas de una tisana y de una infusión, puedes considerar que las dos son la misma cosa. Pero la realidad es bien distinta, una cosa es la tisana, y otra cosa diferente es la infusión.

La gran diferencia entre una tisana y una infusión radica en su modo de hacer. Si bien las dos requieren de los mismos pasos, es cierto que hay un minúsculo detalle que convierte una infusión en una tisana: el que hierva.

Así es, una tisana requiere que el agua hierva antes de echarle las hierbas. Hay algunas tisanas de varias hierbas que incluso necesitan la ebullición por separado de cada una de las hierbas mientras que en una infusión no hace falta que el agua llegue a hervir para echar las hierbas; solo ha de estar bien caliente para después dejarla reposar durante unos minutos y así las hierbas suelten lo beneficioso de ellas.

Como ves, la diferencia es pequeña pero no muchos pueden saberla. Seguramente, si dejas que hierva el agua antes de echarle las hierbas, lo que preparas es una tisana (que también puedes dejar reposar unos minutos) mientras que si solo calientas el agua lo suficiente como para soltar las hierbas y que éstas desprendan su aroma, color y elementos, entonces lo que preparas es una infusión.

Ambas están buenas y no suele haber mucha diferencia entre una y otra (a veces, los paladares más expertos reconocen que la tisana es más rica en sabor y en beneficios) pero lo cierto es que las dos son fáciles, cómodas de hacer y, sobre todo, te ayudan en ese momento del día que necesitas tomarte un respiro.

Imagen: WeWrite

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