Convierte tu vino, en una bebida medicinal

En la época de nuestros abuelos y abuelas, incluso de los bisabuelos, las personas solían tomar, con la comida o la cena, un vaso de vino, como forma de cuidarse a diario.

También el vino se utilizaba cuando una persona estaba enferma, siempre mezclado con algunas hierbas o frutas para ayudar con dolencias.

Hoy día el vino se toma más como bebida que como algo medicinal pero aún existen algunas recetas que te pueden ayudar cuando tienes problemas como pueden ser problemas de estómago, necesitas un laxante, tienes tos o problemas con la osteoporosis, además de disfrutar de un sabor diferente y exclusivo.

Recetas de vinos medicinales

Vino de enebro

El vino de enebro te ayuda a fortalecer el estómago cuando tienes problemas de digestiones pesadas o dolores constantes del mismo. También te ayudará como diurético.

La receta del vino de enebro necesita de un litro de vino blanco, 50 gramos de frutos secos de enebro y una corteza de limón. Tienes que echarlo todo en un tarro y cerrar herméticamente para que macere 10 días. En esos días debes agitar de vez en cuando la mezcla para, una vez pasen los días, pasar el vino por el colador y tomar una copa pequeña antes de las comidas. Un consejo, la botella que contenga el vino ya colado es mejor que sea de cristal oscuro para que se conserve mejor.

Vino de ajenjo

Este vino te ayuda a paliar los dolores de la artrosis, una dolencia bastante dolorosa que no suele tener cura y los medicamentos cada vez tienen que ser más fuertes.

Para hacerlo, basta con mezclar medio litro de vino blanco con 20 gramos de hojas de ajenjo o artemisa. El vino has de ponerlo en una olla hasta que hierva y entonces echar el ajenjo removiendo durante unos 2 minutos. Después solo has de quitarlo del fuego y echarlo en un vaso con una cucharada de miel. En ayunas, el vino te ayudará con tu problema y a la larga lo notarás.

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