En qué consiste una cata de café

Café en grano

Seguro que una cata te hace pensar en una cata de vinos, o de quesos, pero, ¿una cata de café? Pues sí, existen, y se usan a menudo para encontrar el mejor café entre los que se presentan. Eso sí, has de ser todo un profesional y saber valorar el café por las características que debe tener ya que, de lo contrario, solo te fijarías en el gusto.

La cata de café es tan importante como una cata de vino o de alimentos y debe ser objetiva y a ciegas si es posible para no dejarte llevar por nada más (de hecho una cata a ciegas permite que te centres en el gusto y así lo percibas mejor).

A la hora de valorar un buen café se atiende a las siguientes características:

  • Fragancia. Con ella se puede saber si el grano está tostado o molido.

  • Aroma. Eso solo se hace oliendo el café. Es la única manera y una de las que más se obvia a la hora de tomar un café. Quizás recuerdes un episodio de Ally McBean donde la protagonista daba indicaciones de cómo se debe tomar el primer café del día. Pues así debe ser en una cata.

  • Gusto. Paladeando el café lo mejor posible para saber a qué sabe y, también, el gusto que te deja. De hecho esto estaría muy relacionado con la característica retonasal, que se refiere a la sensación al aspirar el vapor a la hora de sorber el café; y el postgusto, cuando se escupe lo que has bebido para saber qué sensación te deja.

  • Cuerpo del café. Se valora en cuanto a la densidad y textura del mismo para saber si es demasiado espeso, líquido, etc.

¿Tienes madera para ser catador de café?

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