Té blanco: propiedades y beneficios

Propiedades del té blanco

El té blanco es el menos procesado de todos los tés. Es un té levemente oxidado y procede de las yemas y hojas jóvenes de la planta Camellia Sinensis; se marchitan de forma tenue y se dejan secar a los rayos del sol. Se cree que su origen se sitúa en China aunque existe cierta controversia en cuanto su historia. Las primeras publicaciones en torno al mismo datan del año 1876.

El té blanco contiene grandes cantidades de polifelones naturales (antioxidantes que mantienen sano nuestro organismo y luchas contra los radicales libres) y catequinas, lo que lo hace un té con grandes propiedades y muy beneficioso para nuestra salud.

Entre las propiedades y beneficios del té blanco, destacan las siguientes:

  • Es el té más rico en antioxidantes: contiene tres veces más polifelones que el té verde. Gracias a esto, ayuda a combatir el envejecimiento y a aumentar nuestras defensas.
  • Reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares gracias también a su alto contenido en polifelones.
  • Ayuda a bajar de peso. Acelera la quema de grasa por parte de nuestro metabolismo e inhibe la formación de nuevas células de grasa.
  • Ayuda a mantener sana nuestra piel y evita la caída del cabello.
  • Ayuda a mejorar el tránsito intestinal y a reducir el colesterol.

¿De qué forma se debe preparar el té blanco para aprovechar todas sus propiedades?

El agua en el que se vaya a hacer el té debe ser calentada entre 65-80ºC. Se pone aproximadamente 3 gramos de té por cada taza que se vaya a preparar y se infusiona un máximo de 5 minutos. De esta forma se aprovecharán todas las propiedades y todo el sabor del té blanco.

 

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